Esta obra, considerada por muchos autores como un clásico de la literatura espiritual, fue publicada en 1939. Era la reelaboración de “Consideraciones espirituales”, una publicación suya de años anteriores.
“Camino” consta de 999 puntos para la meditación personal. Aborda los diversos aspectos de la vida cristiana: carácter, apostolado, oración, trabajo, y virtudes.
Dice san Josemaría en la Introducción: «Voy a remover en tus recuerdos, para que se alce algún pensamiento que te hiera: y así mejores tu vida y te metas por caminos de oración y de Amor. Y acabes por ser alma de criterio».
Al igual que Camino, Surco es fruto de la vida interior y de la experiencia de almas de san Josemaría. Consta de mil puntos breves y trata sobre diversas virtudes humanas, como explica su Autor en el prólogo: «Déjame, lector amigo, que tome tu alma y le haga contemplar virtudes de hombre: la gracia obra sobre la naturaleza».
Este libro, aparecido en 1987, tiene una estructura similar a Camino y Surco. Consta de 1055 puntos divididos en trece capítulos. Muestra el camino espiritual que lleva a la identificación con Cristo.
Esta recopilación de homilías fue la primera obra póstuma de san Josemaría que se publicó tras su fallecimiento. Salió a la luz en 1977 y recoge dieciocho homilías, pronunciadas entre 1941 y 1968, que abordan con hondo sentido sobrenatural diversos aspectos de la vida en Cristo: la grandeza de la vida corriente, la libertad como don, la importancia de las virtudes humanas, la humildad, el desprendimiento, la castidad, la oración, la fe, la esperanza, la caridad, el apostolado... El lenguaje es ameno, conciso, y asequible a todos.
Esta colección de homilías —dieciocho, en total— ordenadas conforme al año litúrgico, desde el tiempo de Adviento hasta la Solemnidad de Cristo Rey, constituye uno de los libros más conocidos de san Josemaría.
El Autor va mostrando las verdades esenciales de la fe con un lenguaje claro y directo, fundamentando sus afirmaciones en la Sagrada Escritura. Se detiene especialmente en la consideración del ser y saberse hijo de Dios, esa gozosa realidad que debe guiar la vida del cristiano durante su peregrinar terreno.
Se han hecho más de ochenta ediciones de esta obra, traducida a trece idiomas. Desde su aparición en 1973 miles de personas han encontrado en sus páginas estímulo y aliento para su vida cristiana. San Josemaría habla de la llamada de Dios; del matrimonio como vocación; del trabajo como medio de santificación y de apostolado; de la libertad propia de los hijos de Dios; de la lucha ascética; de la Eucaristía, del Espíritu Santo; de la Santísima Virgen...
San Josemaría redactó de un tirón este breve libro una mañana de diciembre de 1931, después de celebrar la Santa Misa. En sus páginas vertía un modo de meditar los misterios de la vida del Señor y de la Virgen, y de rezar con amor y piedad el Santo Rosario. Se ha traducido a más de veintitrés idiomas y cuenta con más de cien ediciones.
«Señor mío y Dios mío, bajo la mirada amorosa de nuestra Madre, nos disponemos a acompañarte por el camino de dolor, que fue precio de nuestro rescate. Queremos sufrir todo lo que Tú sufriste, ofrecerte nuestro pobre corazón, contrito, porque eres inocente y vas a morir por nosotros, que somos los únicos culpables. Madre mía, Virgen dolorosa, ayúdame a revivir aquellas horas amargas que tu Hijo quiso pasar en la tierra, para que nosotros, hechos de un puñado de lodo, viviésemos al fin en la libertad y gloria de los hijos de Dios».
Con esta oración comienzan las páginas de este Via Crucis, en las que san Josemaría acompaña al Señor durante las catorce estaciones hasta su muerte redentora en el Calvario.
Este libro reúne tres homilías pronunciadas por san Josemaría entre 1972 y 1973, cuando el autor sufría intensamente por la situación de la Iglesia. Constituyen una manifestación entrañable de amor y fidelidad a la Esposa de Cristo.
CONVERSACIONES CON MONS. ESCRIVÁ DE BALAGUER
Durante los años posteriores al Concilio Vaticano II se publicaron varias entrevistas con san Josemaría en diversos periódicos y revistas del mundo, como Time, Le Figaro o New York Times. El fundador abordaba en ellas, con sencillez y claridad, numerosas cuestiones de la fe cristiana que interesaban, y siguen interesando, a la opinión pública, como la misión de la universidad o la función de la mujer en la sociedad y en la Iglesia. En algunas se detiene especialmente en la explicación de los rasgos esenciales del Opus Dei.
Sus respuestas rezuman simpatía y sentido sobrenatural, un apasionado amor a la libertad y un talante humano comprensivo y abierto al diálogo. Completa el libro un texto justamente famoso: la homilía que san Josemaría pronunció en octubre de 1967 en el campus de la Universidad de Navarra, titulada "Amar al mundo apasionadamente".
«Aquí te presento, amable lector, a la famosa Abadesa de Las Huelgas. Quiero contarte, de esta Ilustrísima Señora, lo que fue su gloria y su blasón durante siglos. Te diré que, para poderte servir de guía, hube de revolver legajos y desempolvar viejos autores, que descansaban en paz en el olvido de las bibliotecas. Pero no te asustes, porque desde ahora te adelanto que, si te decides a recorrer el camino, podrás también permitirte algún esparcimiento a cuenta de las anécdotas que sembré a lo largo de este relato, para tu recreo y tu descanso.»
Con estas palabras empieza este penetrante estudio teológico-jurídico, a partir de las fuentes y documentos originales, sobre el caso extraordinario de jurisdición cuasiepiscopal por parte de la abadesa del famoso monasterio burgalés.
El propio autor revela en el prólogo del mismo el objetivo de esta obra: «Espero que llegues a sentir admiración por una de las mayores glorias de nuestra historia: Quiero también hablarte, al paso, de estas nobles mujeres, modelo de observancia y de delicada cortesía.» La primera edición se publicó en 1944.
Para leer los escritos de San Josemaría: www.escrivaobras.org




