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Una polémica biografía de cristo según Lisandro Otero

El actor australiano Mel Gibson, de quien se sabe es un ferviente católico, acaba de filmar su versión de la vida de Cristo. Según parece es una interpretación heterodoxa que ha atraído las críticas de numerosas publicaciones cristianas. Antes aún de que llegue a las pantallas, seguramente programadas para la próxima Semana Santa, la obra se ha convertido en un avispero, centro de polémicas y de censura los fundamentalistas ortodoxos del catolicismo. También el orbe del judaísmo está revuelto porque parece que la obra carga la mano en la responsabilidad del pueblo hebreo en la crucifixión.

Antes de que la película pasara a los circuitos de distribución le fue exhibida al Papa privadamente y éste comentó "así fue como sucedió", otorgándole un aval de autenticidad inapreciable, que seguramente contribuiría al éxito económico de la cinta. Al menos Joaquín Navarro Valls, el español del Opus Dei, vocero del Vaticano, le envió este mensaje a Steve McEveety, productor del filme, con la aprobación para que la publicidad de la cinta ostentara esta frase del Pontífice. Esta comunicación fue emitida el 28 de diciembre pasado, según Rod Dreher, columnista del Dallas Morning News y Peggy Noonan del Wall Street Journal.

Sin embargo, el pasado jueves 22 de enero, Navarro Valls emitió un desmentido oficial, por escrito, de la supuesta aprobación de Juan Pablo II, donde expresa que "es costumbre del Papa no expresar apreciaciones públicas sobre obras de arte". El arzobispo Estanislao Dziwisz, secretario privado del Papa, también desmintió en declaraciones a la Associated Press que Juan Pablo II haya hecho semejante afirmación.

El New York Times ve en este incidente un ejemplo de la falta de coordinación que se advierte en los últimos tiempos en el Vaticano. Durante los años iniciales de su reinado Wojtyla dejó sentir su pesada mano en todos los asuntos concernientes a la iglesia, esenciales o no, de forma o de contenido. Ahora esta supervisión estricta se ha relajado notablemente. También esta descoordinación pudiera ser un síntoma de las pugnas por el poder que secretamente se desarrollan en los círculos internos de la sede de San Pedro.

Habría que comenzar por saber si la figura de Jesucristo existió históricamente, lo cual es negado por numerosos historiadores. La versión propalada por los Evangelios fue realizada muchos años después del período en que se supone que ocurrió el hipotético drama de la crucifixión. La incipiente religión católica fue absorbiendo de otras confesiones muchos mitos, fábulas y tradiciones que adaptó a sus necesidades. No vamos a preguntarnos si realmente existió o es una invención del ser humano que necesitaba una figura redentora como la que su leyenda encarnó. Tampoco hablaremos de la aportación de apóstoles, santos, profetas y obispos, de cronistas y rapsodas, al enriquecimiento del cuerpo ideológico que hoy se conoce como cristianismo. El cristianismo es una fe sincrética que ha asimilado su liturgia, su teología y su ética de otras religiones, ello le proporcionó su vigor inicial.

Esta película de Mel Gibson va a ser la fuente de numerosas disputas, discusiones y querellas, como siempre suelen generar los asuntos de la fe. Durante su gobierno Wojtyla ha reforzado el autoritarismo, la imposición de sanciones a los discrepantes; silenció a los teóricos de la Teología de la Liberación, como Leonardo Boff; separó de su diócesis a Jacques Gaillot, obispo de Evreux, por su liberalismo. En América Latina las comunidades eclesiales de base, en la década del sesenta, unieron a sacerdotes y laicos en un intento esperanzado de crear un nuevo tipo de socialismo al cual la iglesia pudiera adherirse, pero aquel intento fue también erradicado. La Conferencia Episcopal Latinoamericana ha continuado, por fortuna, un camino de apertura y ha reforzado las bases de una transición. El Siglo XXI aguarda muchas respuestas del catolicismo que debe ajustarse a los tiempos que corren o sufrir el riesgo de una separación creciente de la sociedad del futuro.
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