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Montse Grases
José Miguel Cejas

Capítulo: Tiempo de recordar

La prima rosa rossa è già sbocciata...
.......
Aprite le finestre al nuovo sole
è primavera, è primavera...
Aprite le finestre ai nuovi sogni
bambine belle, innamorate
e forse il piu bel sogno che sognate
sarà domani la felicità
.......
'E primavera, festa dell'amor.
1. FELIZ HASTA EL ULTIMO MOMENTO
"Poco después del fallecimiento -recuerda Fernanda Mallorga- su madre comentó que, como era Jueves Santo y los oficios eran por la tarde, a esa hora estaría ya con Jesús en el Cielo.
Permanecimos todo el tiempo de rodillas alrededor de su cama. Entre otras, estábamos: Lía Vila, Carmen Francés y algunas más.
Más tarde llegó el sacerdote del Opus Dei -don Emilio Navarro-, a darle la absolución. Le dijo en voz alta: 'Montse, ¿me oyes?, te voy a dar la absolución; se hizo más intenso el silencio, mientras recitaba la fórmula de la absolución. Después de breves momentos indicó que le cerraran los ojos, pues ya había fallecido: era la 1.20 p.m. La amortajamos entre Lía Vila, Carmen Francés y yo".
La pusieron en la cama, envuelta en una sábana blanca, sencilla, como ella, rodeada por una guirnalda de tulipanes blancos, flores alegres, también como ella. Parecía como si en vez de perder la vida, la vida le hubiera vuelto al rostro. Estaba con una expresión plácida y serena, aunque se advertían las huellas del sufrimiento. Y tenía una levísima sonrisa.
"En aquellos momentos -cuenta Rosa- pensé en lo feliz que había sido Montse en esta tierra y en lo feliz que sería en el Cielo; y me acordé de lo que decía el Fundador del Opus Dei: que la felicidad del Cielo es para los que saben ser felices en la tierra. Y ella fue feliz, feliz, hasta el último momento...
¿Verdad que parece increíble? Pues es verdad; hasta el último momento fue profundamente feliz; y nos hizo felices a los que tuvimos la suerte de tratarla y de conocerla, a pesar de lo mucho que sufrió... Yo, cuando me encuentro con un cliente en la farmacia que está muy grave, me entristezco, no lo puedo remediar. Sin embargo, con ella no me entristecí nunca ... porque el amor de Dios se apoderó de su alma y supo amar a Dios por encima del sufrimiento, por encima de su desgracia, por encima de la enfermedad y por encima de... de la muerte y de todo".
Allí, junto a la imagen de la Virgen de Montserrat, junto a la palma del domingo de Ramos que Rosa le había llevado, había una rosa. Y sobre la sábana, encima de su pierna enferma, había otra rosa roja, que había traído su tía Adela, y que se mantuvo fresca y lozana durante dos días enteros, desde el día 26 hasta la mañana del 28 de marzo, Sábado Santo, en que la enterraron.
Sus padres, sus hermanos, las de Llar, pasaron aquellas dos noches junto a ella, en vela. Y durante una de esas noches, ante el cuerpo de su hija, que parecía, más que muerta, dormida, su padre le decía a los que la velaban:
"No creáis que mi hija, porque era tan joven, no sabía lo que era el amor. Mi hija estaba enamorada. Se enamoró de Dios. Ese fue el sentido de su vida. Por eso rezaba, y hacía apostolado, y obedecía, y luchaba. Yo me di cuenta como se fue uniendo a Dios, con una lucha continua, día a día... Y todo lo hizo porque estaba enamorada..."
Le cambiaron el crucifijo que llevaba siempre por uno de madera, que le había hecho su hermano Jorge. Luego la amortajaron y le pusieron una rosa junto a los pies.
"Y yo pensé -recuerda Rosa-, después de que se la llevaran, en aquel villancico que tanto nos gustaba cantar cuando se acercaba las fiestas de Navidad:
No hay tal andar
como buscar a Cristo.
No hay tal andar
como a Cristo buscar.
Que no hay tal andar".
Llegó don Vicente Salvá, el párroco, a expresar su condolencia. "En un caso así -comentó- en lugar de estar tristes hay que entonar el aleluya".
28 de marzo de 1959
"Montse nos había pedido dos cosas -recuerda María del Carmen Delclaux-: que la metiéramos en el ataúd lo más tarde posible y que fuéramos al cementerio a acompañarla. Y así lo hicimos. No la pusimos en el féretro hasta que se la llevaron a enterrar; y aunque no era costumbre en Barcelona que fueran las mujeres al cementerio, fuimos y la acompañamos, como nos había pedido, hasta el último momento.
La enterramos en el Cementerio del Sudoeste, en el nicho ojival nº 89 de la Vía Juan Bautista. Eran las 9.30 de la mañana del 28 de marzo: un día de Sábado de Gloria, como se llamaba entonces, lleno de claridad y de luz. Era el 33 aniversario de la ordenación sacerdotal del Fundador del Opus Dei, que tuvo lugar en Zaragoza el 28 de marzo de 1925".
"Su madre quiso verla por última vez. Abrimos la tapa, y nunca me olvidaré de su rostro, allí, iluminado por los rayos del sol...
El funeral se celebró unos días más tarde, el 4 de abril, en la Parroquia del Pilar. Durante la ceremonia reinó un ambiente de gran serenidad, de paz y de alegría".
2. MONTSE EN EL RECUERDO
"Desde la distancia de estos treinta años -evoca Enrique Grases- veo toda la enfermedad de mi hermana, toda aquella larga pasión de Montse como un dolorosísimo Viernes Santo. Fue una pasión, sí; pero con la Pascua detrás. Porque todo lo que podía haber acabado con una rebeldía amarga y un hundimiento en su manera de ser y en sus convicciones, acabó con el gozo de la Resurrección; concluyó con la serenidad y la paz de quien se sabe en manos de Dios.
Montse encontró a Jesús en la Cruz; a un Jesús que se abandonaba en los brazos de su Padre, diciendo: 'en tus manos encomiendo mi Espíritu'. Y como ella confiaba en su Padre Dios, y se sentía en sus manos, estaba serena, tranquila, feliz.
Su Cruz fue muy dolorosa. A veces me comentan, cuando la recuerdan tan alegre y tan feliz, que ella gozaba en medio del dolor... No, eso no es cierto. Decir eso podría sonar a masoquismo, porque aquello no era un dolor convertido en gozo; era un dolor convertido en amor, y en lucha, para poder seguir siendo fiel a sí misma, a nosotros y a Dios, pero seguía siendo un dolor que la desgarraba, que la destrozaba. Sufrió -yo lo vi- tremendamente: pero era una lucha enamorada, en medio del dolor, por encontrar a Cristo Crucificado.
En medio de ese dolor, junto a Cristo, nunca estuvo sola: sabía que Dios la acompañaba. 'Si Dios está a mi lado -pensó- y me pide esto, será porque esto es posible; y si El lo quiere, El me ayudará...'
Ahora que se habla tanto de realización personal, comprendo que mi hermana Montse 'se realizó' precisamente en su dolor. Gracias al dolor fue verdaderamente ella -lo que Dios quería de ella- y nos dio lo mejor de sí misma. Yo algunas veces me pregunto si ella hubiera llegado a lo que llegó, sin haber tenido este paso por el dolor.
Por eso, aquel dolor no fue una desgracia para ella; sino una gracia, un don, un privilegio. Le permitió asociarse al dolor redentor de Cristo, acoger con alegría el trocito de Cruz que Jesús le daba. Desde allí, desde la Cruz, podría pedir más por los demás, por éste o por el otro; y estoy seguro que, tantas veces, pidió por mi vocación sacerdotal...
El dolor la retó: pero ella venció la partida. A ella le apasionaba el tenis y aquello fue... como un partido de tenis frente al dolor. Este partido es siempre difícil, porque no hay términos medios: o el dolor te vence o tú le vences a él. Unas personas se dejan ganar por el dolor: y el dolor las destruye, las conduce al odio y a la desesperación, a la rebeldía a veces, e incluso acaban separándose de Dios.
Montse tuvo la valentía de mirar al dolor frente a frente, cara a cara y a los ojos: 'tú eres el dolor -pensó- pero yo... yo te voy a poder. No podré levantarme de esta cama... pero desde aquí, ¡voy a luchar todo lo que pueda! ¡Me voy a servir de ti para ganar! Este dolor me va a servir para amar: va a ser mi nueva forma de amar'. Y convirtió su enfermedad en un instrumento de corredención.
Su carácter humano la ayudó mucho; era muy luchadora; no se arredraba ante la primera dificultad: le plantaba cara.Y ante la prueba definitiva, supo sacar lo mejor de ella misma, como en aquellos torneos de tenis del Club Barcino, cuando le tocaba un contrincante difícil... Supo dar todo el amor que llevaba dentro, jugando siempre de pareja con el dolor de Jesús en la Cruz, siguiéndole todas las jugadas. Sabía que estaba en las últimas, en los octavos, en cuartos de final, y que el dolor y el cansancio avanzaba... pero no se desesperó. '¿Me toca jugar con éste? ¡Ah, pues muy bien!' Apretó los dientes, como solía hacer, se concentró y pensó: '¡Si sigo aquí, al lado de Dios, quizá desfallezca, quizá me caiga derrumbada en el suelo por la fatiga, pero esta partida -la partida del amor- la vamos a ganar!'
Tenía ese espíritu de victoria porque sabía que Dios no pierde batallas... porque sabía que el amor de Dios siempre es más fuerte que la muerte. Y Dios, como siempre, ganó la partida.
Pienso que eso constituye parte del mensaje de mi hermana Montse. En la actualidad el dolor se vive muchas veces como un fracaso. 'Yo no he tenido suerte en la vida', dicen algunos cuando se encuentran cara a cara con el sufrimiento. Y los que no caen en la amargura o se desesperan, se conforman con 'soportarlo'. Otros, lo ocultan; o no lo entienden. Para la sociedad es un contravalor: nadie quiere hablar hoy del dolor y de la muerte. Da vergüenza, temor, miedo.
Esa es la raíz de aquella alegría suya que tanto desconcertaba: en vez de ser esclava del sufrimiento, se convirtió, de alguna manera, en dueña, en señora de su propio dolor. Le dio la vuelta al dolor. Lo convirtió en Amor".
3. SU MENSAJE
La Iglesia inició el Proceso informativo para la Beatificación de Montse Grases el 19 de diciembre de 1962, sólo cuatro años después de su muerte; y se clausuró el 26 de marzo de 1968. A esa edad la mayoría de los jóvenes están estrenando su vida; sin embargo Montse fue tan de prisa, tan acompasada con la gracia divina, tan al paso de Dios, que a esa misma edad ya había llegado, con la sencillez de siempre, a la plenitud del Amor.
Pero, ¿puede uno hacerse santo así, se preguntará algún lector, a los diecisiete años? La vida de esta joven catalana es la mejor respuesta. Montse demostró, a lo largo de su existencia sencilla la profunda verdad de estas palabras del Fundador del Opus Dei: "-Ser santo no es fácil, pero tampoco es difícil. Ser santo es ser buen cristiano: parecerse a Cristo. -El que más se parece a Cristo, ése es más cristiano, más de Cristo, más santo".
Por esa razón, lo mismo que a San Isidro lo representan en la parroquia de Seva, su pueblo de veraneo, con los instrumentos de su santificación -la azada y la horca con que hacinaba las mieses-, si algún día la Iglesia dice su última palabra sobre la santidad de Montse Grases, habría que representarla con su falda escocesa a cuadros verdes, -de la que se sacaron las reliquias de su estampa- con sus libros de "l'Escola", tocando la guitarra, y a los pies... una raqueta de tenis. Porque también en el deporte supo encontrar a Dios.
Un recuerdo vivo y vibrante
Murió y vivió, "sin espectáculo", como escribe una de sus mejores amigas, Ana María Suriol. Ese fue su mensaje: en definitiva, el mensaje del Opus Dei, que Montse supo encarnar y hacer vida de su vida, con plena fidelidad al espíritu del Fundador, por el que tanto rezó, y por cuya persona e intenciones ofreció tantas mortificaciones. Un mensaje que podría resumirse así: Dios espera que nos hagamos santos en la vida corriente, en el trabajo de todos los días, sin llamar la atención. Y eso debemos -y podemos- hacerlo todos, como ella. Por su mismo camino: el de las cosas pequeñas.
Durante los más de treinta años que han transcurrido desde su fallecimiento, miles de personas se han hecho eco de ese mensaje a través de su figura. Tras su fallecimiento se difundió su fama de santidad y comenzaron a llegar a la sede de la Vicepostulación de Barcelona miles de cartas procedentes de todo el mundo relatando favores obtenidos gracias a su intercesión. Muchas provienen de enfermos. Esto no extrañó a quienes la conocieron durante la última época de su vida. María Teresa González Garay, una de las mujeres del Opus Dei que la atendían, recuerda que un día le pidieron a Montse que rezara por una persona enferma. Montse les dijo, con una fuerza especial, que quería mucho a los enfermos y se sentía muy unida con ellos por su mismo dolor.
Pero, ¿qué hizo Montse de extraordinario? ¿Cuál fue su "diferencia" con las otras chicas de su ambiente y de su tiempo? José María Pemán daba la respuesta: lo extraordinario en la vida de Montse fue su amor a Dios. En la normalidad de lo cotidiano, supo encontrar a Jesús y enamorarse locamente de El. Esa fue "su" diferencia.
Esa fue su gran diferencia y su gran paradoja: sin diferenciarse aparentemente nada de las demás, supo amar a Dios con toda el alma en lo de todos los días, en lo más escondido, en lo más pequeño. Y así, casi sin que nadie se diese cuenta, fue haciendo de su vida un dibujo maravilloso compuesto de "pequeñas cosas", bordadas humildemente, al filo de cada día, con el hilo del Amor. Llegó a la santidad por "el camino seguro" del que hablaba el Fundador del Opus Dei: "por la humillación, hasta la Cruz; desde la Cruz, con Cristo a la Gloria inmortal del Padre".
Este fue el mensaje de Montse: un mensaje profundamente actual, porque existe cierto paganismo contemporáneo que -como escribía Mons. Alvaro del Portillo, actual Prelado del Opus Dei- "se caracteriza por la búsqueda de bienestar material a cualquier coste, y por el correspondiente olvido -mejor sería decir miedo, auténtico pavor- de todo lo que pueda causar sufrimiento. Con esta perspectiva, palabras como Dios, pecado, cruz, mortificación, vida eterna..., resultan incomprensibles para gran cantidad de personas, que desconocen su significado y su contenido".
Toda la vida de Montse -tan atractiva por sus gustos, por sus aficiones, por su talante humano-, fue una profundización amorosa en el misterio de la Cruz; un encuentro con Dios en esas menudencias caseras, casi intrascendentes de la vida cotidiana, en las que rebosa -como recordaba el Beato Josemaría Escrivá- toda la trascendencia de Dios si se hacen cara a El.
Toda la vida de Montse rezuma sencillez: en su modo de vestir, de hablar, y de hacer apostolado. Y también en el modo de mortificarse. Es cierto que había metido debajo del colchón un postigo, para poner en el descanso la sal de la mortificación. En los Artículos y Posiciones de su Proceso se lee que todos los días, excepto los festivos, llevaba un cilicio durante varias horas y usaba las disciplinas semanalmente. Vivió la mortificación corporal, como tantos hombres y mujeres santos. Pero donde Montse se mortificó fundamentalmente -y eso es lo propio del espíritu del Opus Dei- fue en lo pequeño.
A esas "mortificaciones pequeñas" se les suele dar poca importancia, quizá por la propensión humana hacia lo aparatoso, por cierta tendencia a considerar la lucha por la santidad de un modo un tanto "operístico", cinematográfico casi. Por esa razón, sonreír cuando no apetece, entregarle a Dios una pequeña ilusión o cambiar de planes sin hacer un drama, parecen eso: menudencias. Se olvida que nuestra vida está tejida con miles de menudencias. Y que precisamente en esas menudencias -callar, sonreír, aunque cueste- nos espera Dios.
Todo en Montse fue obra de la gracia. Su madre se asombraba de su cambio de carácter a lo largo de su enfermedad y de su afabilidad creciente, cuando ella era de un natural vivo y fuerte. "Mamá -explicaba-, es que tú no sabes cómo estoy por dentro". No es que hubiera cambiado de carácter de la noche a la mañana; sino que luchaba, con victorias y derrotas, por amor, por cambiarlo, con una confianza plena en la gracia de Dios.
Montse es llamativamente "cercana". Profundamente "imitable". Sorprendentemente "actual". Como tantos jóvenes de nuestro tiempo, amó profundamente la vida, el deporte, la música, el teatro.... y sufrió al ver llegar la muerte en plena juventud; si no, ¿qué mérito hubiese tenido su aceptación rendida de la Voluntad de Dios? Pero luego, se ilusionó con fuerza con la esperanza del Cielo. Tuvo un carácter muy atractivo: espontáneo, divertido, simpático, fuerte. Y luchó siempre, hasta el último momento, por dominar sus "prontos" de mal genio. Si no hubiese habido esa lucha, ¿a qué asombrarse por aquella sonrisa permanente? Esa sonrisa hubiese sido un simple fruto del buen carácter, no de una caridad heroica y de una identificación progresiva con Cristo. Y como a tantos jóvenes de nuestra época, llevar una vida cristiana le supuso esfuerzo. Si no, ¿dónde estaría su santidad?
Su santidad estuvo en el amor. Luchó por amar a Dios, día tras día, sin desfallecer, sonriendo, a la hora de la alegría y a la hora del dolor.
Ese fue su mensaje: recordarnos a todos, con su vida sencilla, que es posible, de verdad, aquí, ahora, ser santos en el humilde escenario de nuestra vida.
4. FAMA DE SANTIDAD Y CAUSA DE CANONIZACION
La vida y la muerte santa de Montse Grases causó gran conmoción y desde el primer momento muchos tuvieron la certeza -como afirma Carlos Roglá- "de que habían tratado y visto morir a una chica santa". "Estamos notando el empujón de Montsita -escribía Lía Vila al Beato Josemaría Escrivá-. Ha dejado honda huella, las chicas están impresionadas y más de una de ellas se está planteando el problema de la vocación, y no me extraña. ¡Fue tan maravillosa su muerte! He agradecido de veras al Señor tanta suerte de haber vivido tan cerca de ella siempre y, sobre todo en sus últimos días, haber recogido sus últimas palabras, cerrarle los ojos y amortajarla... ¡Sentía tan vivamente todo cuanto se refería a la Obra!, ¡al apostolado!" Carmen Francés recuerda que el Jueves Santo, día en que murió Montse, fue a comprar flores para ponerlas junto a su cuerpo y se encontró con que las floristerías estaban cerradas. Fue a su casa y pidió permiso a su madre para cortarlas del jardín. Su madre accedió "con mucho gusto -cuenta- pero me pidió un favor: que pasara por las manos de Montsita su alianza de matrimonio y su escapulario. 'Mira -me dijo-, por todo lo que tú me has dicho, (...) es santa'".
"Muy pocos días después de su muerte -cuenta Manuel Grases-, un conocido mío al darme el pésame (...) me preguntó si se iba a iniciar el proceso de beatificación teniendo en cuenta lo que él sabía (de Montse Grases)". Y a partir de entonces, como escribe Florencio Sánchez Bella, "se inició con naturalidad la devoción privada a Montse, que se extendió con enorme amplitud a muchos ambientes de bastantes países". "Esta fama de santidad -confirma Carlos Roglá- no hizo sino expansionarse rápidamente. Yo sabía que todos (sus amigos y conocidos) le rezábamos a Montse por nuestras respectivas intenciones".
A medida que se extendía su fama de santidad numerosas personas esperaban la apertura del Proceso: "Siempre pensé -cuenta Conchita Puig- que la veríamos en los altares y que sería un gran bien para la Iglesia, sobre todo por su vida tan sencilla, normal, ejemplar".
La Iglesia inició el Proceso informativo para su Beatificación el 19 de diciembre de 1962, sólo cuatro años después de su muerte, con la presidencia de Mons. Gregorio Modrego y Casaus, Arzobispo-Obispo de Barcelona, en la capilla del Palacio Episcopal de Barcelona. Este proceso se clausuró el 26 de marzo de 1968, en el décimoprimer aniversario de su fallecimiento, en la iglesia de Nuestra Señora de Montalegre. Inmediatamente se envió el Trasunto a la Congregación para las Causas de los Santos. Se han publicado Hojas Informativas sobre su figura en diversos idiomas: castellano, francés, inglés, italiano, portugués... Se ha publicado también una semblanza, escrita por Mercedes Eguíbar, que ha alcanzado numerosas reediciones.
El 22 de febrero de 1974 la Congregación para las Causas de los Santos dio el Decreto sobre los escritos, y el 15 de mayo de 1992 la Congregación para las Causas de los Santos dio el Decreto de Validez del Proceso.
BREVE RELACION ONOMASTICA
Beato Josemaría Escrivá de Balaguer
"Esta hija mía era un ángel -comentó el Fundador del Opus Dei cuando Encarnación Ortega le comunicó el fallecimiento de Montse Grases- y aunque estoy seguro de que está en el Cielo, rezo por ella porque así lo manda nuestra madre la Iglesia".
Martha Sepúlveda, una mujer del Opus Dei que estaba presente en ese momento, recordaba: "El Padre se paró inmediatamente, rezó un responso y dijo: 'No es que esta hija mía lo necesite, pero así lo pide la Iglesia'. Añadió que se le enviara un telegrama a sus padres, también en su nombre. Y aclaró que no se lo mandaran a esa hora, porque despertarían a la familia, que estarían muy cansados; sino más tarde, para que les llegase a una hora prudente. Nos dijo también que todas pidiéramos y nos encomendáramos a ella, que de seguro estaba en el Cielo. Y nos recordó que como en el Opus Dei somos una familia, debíamos pedir también por los padres de Montsita y por sus hermanos".
Días más tarde, escribió a sus padres esta carta:
"Queridísimos: agradezco de veras vuestras cartas y los recuerdos de Montsita, que me habéis enviado.
No puedo daros el pésame, porque -aunque nos cueste- hemos de considerar con alegría que tenemos a esa hija en el cielo, y desde allí vela por nosotros.
Rezad por mí.
Bendice a toda esa querida familia, afectuosamente:
Josemaría
Roma, 12-IV-1959"
El Fundador del Opus Dei fue solemnemente beatificado en Roma por Juan Pablo II el 17 de mayo de 1992. Sus sagrados restos se veneran en la iglesia prelaticia de Santa María de la Paz, bajo el altar mayor.
Carmen Escrivá de Balaguer
Desde su fallecimiento, el 20 de junio de 1957, los restos mortales de Carmen Escrivá reposan en Roma, muy cerca de la cripta de la iglesia prelaticia de Santa María de la Paz.
Muchas personas se acogen, privadamente, a la intercesión de Carmen Escrivá ante Dios. "Desde que murió -escribe Juan Jiménez Vargas- le encomiendo asuntos de difícil solución, de mucha o poca importancia, y hasta triviales; eso lo vengo haciendo -como tantos otros- desde que tuve noticias de su muerte. Rezo por su intercesión, como lo hago por la del mismo Fundador del Opus Dei, con la misma naturalidad y espontaneidad. Son tantos los favores recibidos que tendría que recordar, que me considero incapaz de hacer una exposición detallada". "En bastantes ocasiones -escribe Encarnita Ortega-, he encomendado asuntos -especialmente relacionados con el trabajo o con labores apostólicas- a la intercesión de Carmen ante Dios, con la gran esperanza de que goza de su presencia. Y he visto que otras personas la han tomado como intercesora ante Dios, y que su ayuda ha resultado palpable -sin eliminar el esfuerzo personal- y muy eficaz al sentir el impulso de ser mejores".
Isidoro Zorzano
El Proceso informativo sobre la fama de santidad, vida y virtudes de Isidoro Zorzano se instruyó en Madrid entre 1948 y 1954. Se clausuró el 19 de abril de 1961. En 1962 empezó el trabajo para la Introducción del Proceso Apostólico de Beatificación y Canonización.
Juan Jiménez Vargas
El doctor Jiménez Vargas ejerció su profesión en Barcelona en la inmediata posguerra. Fue allí donde conoció y trató a Manuel Grases. Abandonó esta ciudad en 1954 para incorporarse a la Universidad de Navarra donde fue Decano de la Facultad de Medicina. Actualmente reside en Pamplona, después de haber desarrollado una amplísima tarea docente y de investigación en el área de la Fisiología Humana.
Alfonso Balcells
Alfonso Balcells, catedrático de Medicina Interna, ha desempeñado diversos cargos importantes en la vida universitaria española -fue Rector de la Universidad de Salamanca- y es en la actualidad una figura de relieve en la vida cultural y científica barcelonesa.
Encarnación Ortega
"Encarnita -recordaba Montse- siempre me habló del Cielo". El día que Encarnación Ortega recibió en Roma, donde era la Secretaria Central de las mujeres del Opus Dei, la última carta que le enviaba Montse, recibió al mismo tiempo el telegrama en el que se le comunicaba su fallecimiento. Un año después del fallecimiento de Montse, se trasladó a Barcelona, donde fue directora de Llar, en su nueva sede. Actualmente reside en Valladolid.
Emilia Vila
La antigua directora de Llar falleció en Pamplona en junio de 1988, como consecuencia de un adenocarcinoma gástrico que se le manifestó súbitamente tiempo atrás. Aceptó esta enfermedad con una serena identificación a la voluntad de Dios, procurando, con un esfuerzo palpable, cumplir con su plan de vida cristiana hasta donde le permitieron sus fuerzas. Hasta el momento de su muerte soportó los fuertes dolores de su enfermedad con gran entereza, ofreciéndolos a Dios por intenciones concretas.
Ana María y Jorge Suriol
Ana María Suriol, una de las mejores amigas de Montse, nunca disfrutó de buena salud -padecía una afección cardíaca- y aceptó siempre con generosidad los hijos que Dios le fue enviando, siendo consciente del riesgo que corría en cada ocasión. Falleció el 9 de octubre de 1979, a consecuencia de las complicaciones surgidas a causa del parto prematuro de su sexto hijo. Se encontraba muy débil, pero plenamente consciente, y recibió los sacramentos de la Confesión y de la Comunión, aceptando con gran paz la voluntad de Dios. Pedía continuamente que le ayudasen a rezar jaculatorias, el Santo Rosario y la oración para la entonces devoción privada al Fundador del Opus Dei. Ofreció todos sus sufrimientos por su marido, sus hijos y el Opus Dei. Tras una breve recuperación, tuvo que ser intervenida de nuevo. Antes de entrar en el quirófano, se abandonó en las manos de Dios y sonrió al recordar que era 7 de octubre, fiesta de la Virgen del Rosario. Durante la operación le sobrevino un paro cardíaco imprevisible, del que murió dos días después.
Su hermano Jorge Suriol pidió la admisión en el Opus Dei exactamente seis años después de que lo hiciera Montse Grases. Está casado y reside en Barcelona.
Algunos sacerdotes
Florencio Sánchez Bella, el sacerdote que administró la Extremaunción a Montse, fue durante muchos años Consiliario o Vicario Regional de la Prelatura en España. En la actualidad trabaja como asesor del Rector en la Universidad Panamericana y ejerce su ministerio sacerdotal en México.
El sacerdote que le llevaba la comunión, Mosén Alberto Casanova Piera -uno de los primeros sacerdotes diocesanos que habían pedido la admisión en la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz en Barcelona- falleció hace unos años. Don Manuel Vall desarrolló su labor pastoral en Barcelona hasta su muerte, ocurrida el 8 de marzo de 1993. Don Emilio Navarro y don Julio González-Simancas ejercen en la actualidad su ministerio sacerdotal en Madrid.
El doctor Cañadell
El doctor José Cañadell, tras su estancia en Barcelona, donde era Director del Servicio de Cirugía Ortopédica del Hospital de la Cruz Roja, se trasladó a Pamplona, donde ha sido durante muchos años Director de la Clínica Universitaria de la Universidad de Navarra. Es en la actualidad un médico traumatólogo de reconocido prestigio internacional.
Llar
Algunas de las mujeres del Opus Dei que trataron a Montse en Llar residen en la actualidad en muy diversos países, como consecuencia de la expansión apostólica del Opus Dei en los cinco continentes. Por ejemplo, Josefa Castelló, sigue residiendo en Italia; Margoth Simán, en El Salvador; Conchita Puig, en Guatemala; Sylvia Pons, en Australia; Fernanda Mallorga, en Santo Domingo. Otras viven en diversas ciudades de la geografía española, o permanecen en Barcelona, como Rosa Pantaleoni, que sigue ejerciendo en esta ciudad su profesión de farmacéutica.
Los amigos de Seva
La compañía de Teatro de Seva, que comenzó en 1956 entre los amigos de Montse, ha cumplido ya sus bodas de plata. Se siguen representando obras de teatro en aquella pequeña localidad catalana durante todos los veranos, en la fiesta de la Merced.
Algunos de los amigos de Montse han emparentado entre sí. María Luisa Xiol se casó con uno de los que formaban parte del grupo de amigos de Seva: José María Vives. Su cuñada, Pilar Vives, amiga de Montse, pertenecía también a aquel grupo de amigos.
Andrés Framis, otro componente del grupo, es miembro del Opus Dei desde 1977 y está casado con una de las amigas de Montse: Marisa Ferrater. Tienen ocho hijos. Escribe Andrés Framis acerca de Montse: "Particularmente me he encomendado a ella, pues creo que está en el Cielo. Su vida fue sencilla y normal; su enfermedad y su muerte fueron ejemplares: por esto creo tener motivos para creer que está en la Gloria, y que puede ser una intercesora de favores".
La familia Grases
El 9 de abril de 1959, pocas semanas después del fallecimiento de Montse, escribió Manolita al Fundador del Opus Dei: "La primera cosa que se me ocurre al escribirle, es darle las gracias, pues a las oraciones de todos, y de Ud especialmente, debemos el amor con que le hemos entregado al Señor esta hija. (...) Montsina ha abierto un surco, y la labor es inmensa".
El hermano mayor de Montse, Enrique Grases, se ordenó sacerdote diocesano el 19 de diciembre de 1964, y tras desarrollar su tarea pastoral en la parroquia barcelonesa de San Sebastián, marchó en el año 1969 al Camerún por la diócesis de Barcelona, donde trabajó con miembros de la tribu bamileké, en la ciudad de Douala. Regresó en Barcelona en 1974, donde ha ejercido una amplia labor sacerdotal en la parroquia de San Pedro Armengol y como consiliario de los movimientos juveniles M.I.J.A.C y J.O.C. En la actualidad es párroco de Santa Ana, en Badalona.
Los padres de Montse siguen residiendo en su casa de la calle París. El 7 de agosto de 1989, rodeados por sus ocho hijos y sus trece nietos, celebraron las bodas de oro de su matrimonio. En esta fotografía muestran al Papa una estampa para la devoción privada de Montse:
C R O N O L O G I A
DE LA VIDA DE MONTSERRAT GRASES
1939 7 de agosto. Contraen matrimonio Manuel y Manolita Grases en la Iglesia de San Severo de Barcelona. Les casa el Dr. Ricardo Falp. Establecen su domicilio en la calle París.
1940 17 de mayo. Nace Enrique Grases García.
1941 10 de julio. Nace Montserrat Grases García.
19 de julio. Es bautizada en la Parroquia de Nuestra Señora del Pilar, de Barcelona.
1942 A finales de año. Primera enfermedad grave de Montse: bronquitis capilar.
1943 30 de marzo. Nace Jorge Grases García.
Mayo. Llevan a Montse a Vallvidrera, a una torre (chalet) alquilada, en la carretera de Vallvidrera al Tibidabo, enfrente del Ideal Pavillón, para reponerse de la enfermedad que ha durado varios meses. No mejora y el médico les recomienda aires de montaña.
Verano. La familia Grases lo pasa en Seva (Barcelona), al pie del Montseny.
1944 11 de junio. El Dr. Juan Perelló, Obispo de Vic, confirma en la Parroquia de Santa María de Seva a los tres hermanos Grases: Enrique, Montse y Jorge.
25 de octubre. Nace Ignacio Grases García.
1946 Octubre. Montse va al Colegio de Jesús-María, a media pensión.
1947 23 de marzo. Nace Pilar Grases García.
1948 27 de mayo. Montse hace la Primera Comunión en la Capilla del Colegio de Jesús-María.
1949 3 de mayo. Nacen María Cruz y María José Grases García, gemelas.
1950 17 de septiembre. Nace Rosario Grases García.
Octubre. Montse entra en el internado de Jesús-María a causa de una enfermedad de su hermana María Cruz.
1951 Agosto. Montse cambia de Colegio y va al del Niño Jesús de las Damas Negras. El Colegio está próximo a su casa y está externa.
1952 Junio. En los Cursos preparatorios de Solfeo y de Piano, en la Academia Guiteras, obtiene sobresaliente y notable respectivamente.
Verano. En Seva, los Sres. Grases alquilan Villa Josefa.
26 de septiembre. Aprueba el primer curso del Bachillerato.
1953 22-23 de junio. Se examina de segundo curso de Bachillerato. Debe repetir dos asignaturas.
Junio. Obtiene sobresaliente con distinción y sobresaliente en el primer curso de Solfeo y de Piano, respectivamente.
1954 22 de junio. Aprueba el tercer curso de Bachillerato.
Junio. Obtiene sobresaliente y notable en el segundo curso de Solfeo y de Piano, respectivamente.
1955 17 de mayo. No supera el cuarto curso de Bachillerato. Ha perdido varios meses de escolaridad, a causa de una enfermedad.
Junio. Obtiene notable en el tercer curso de Solfeo y de Piano, respectivamente.
Octubre. Montse Grases acude por primera vez a Llar, la primera Escuela-Hogar dirigida por mujeres del Opus Dei.
1956 8 de febrero. Nace Rafael Grases García, noveno y último hijo de los Grases.
18 de mayo. Aprueba el cuarto curso de Bachillerato.
12-30 de junio. Supera el grado elemental de Bachillerato.
Verano. Cuatro semanas en Calella y, después, en Seva.
Enrique Grases decide ser sacerdote.
4 de octubre. Se matricula en la Escuela Profesional para la Mujer de la Diputación de Barcelona: hace Formación doméstica, Cocina, Dibujo, Corte y Oficios artísticos. Quería estudiar para ser enfermera pero era aún demasiado joven.
Noviembre. Hace su primer Curso de retiro en Castelldaura, un Centro del Opus Dei en San Pedro de Premià.
1957 Junio. Obtiene notable en el cuarto curso de Solfeo y en el curso preparatorio superior de Piano, respectivamente.
Verano. Montse pasa unos veinte días (desde el 6 al 31 de agosto) en Francia en St. Leonard, cerca de Limoges, en casa de la Vda. Louvet. El resto del verano en Seva.
17 de septiembre. Se matricula en la Escuela Profesional para la Mujer de la Diputación de Barcelona: hace Corte, Artesanía y Oficios artísticos.
Octubre. Inicia unos meses de prácticas de enfermería en el Hospital de Santa Cruz y San Pablo.
Ingresa en el Seminario de Barcelona su hermano mayor, Enrique.
Noviembre. Montse hace su segundo Curso de retiro, también en Castelldaura.
7 de diciembre. Es recibida como Hija de María en el Colegio del Niño Jesús (Damas Negras).
24 de diciembre. Montse pide la admisión en el Opus Dei, como Numeraria.
Diciembre. Tiene dolores en una pierna. Son los primeros síntomas de una enfermedad.
1958 20 de junio. El médico comunica a Manuel Grases que su hija padece un sarcoma de Ewing. Comienzan las sesiones de radioterapia.
10 de julio. Montse cumple diecisiete años.
17 de julio. Recibe la Admisión en la Obra.
20 de julio, domingo. Los padres de Montse, le comunican la gravedad de su enfermedad.
Verano. Lo pasa en Seva con su familia.
3 de septiembre. Se incorpora temporalmente a la Obra por la Oblación.
24 de septiembre. Festividad de la Virgen de la Merced. Montse interviene en una representación de teatro con sus amigos, en beneficio de la Parroquia de Seva.
Enseguida se le agudizan los dolores en la pierna que se había calmado algo con las sesiones de radioterapia.
9 de octubre. Fallece Pío XII.
28 de octubre. Es elegido Papa Juan XXIII.
11-17 de noviembre: Montse viaja a Roma para rezar cerca del Papa y conocer al Fundador del Opus Dei.
1959 5 de febrero. Se le concede dispensa para que, por su gravísima enfermedad, pueda incorporarse definitivamente al Opus Dei por la Fidelidad.
15 de febrero, domingo. Acude por última vez a Llar para celebrar el XXIX aniversario del momento en el que Mons. Escrivá de Balaguer comprendió que el Señor le pedía que extendiese los apostolados del Opus Dei también a las mujeres.
8 de marzo, domingo. Recibe la Extremaunción.
26 de marzo, Jueves Santo. Fallece a la 1.20 del mediodía.
Inmediatamente después de su muerte se difunde su fama de santidad por todo el mundo. Se imprimen, al poco tiempo, estampas y hojas informativas sobre su vida en diversos idiomas.
1962 19 de diciembre. Tiene lugar en la Capilla del Palacio episcopal de Barcelona, la primera sesión del Proceso Informativo para la Beatificación y Canonización de la Sierva de Dios Montserrat Grases, con la presidencia de Mons. Gregorio Modrego y Casaus, Arzobispo-Obispo de la Diócesis.
1968 26 de marzo. Tiene lugar en la iglesia de Nuestra Señora de Montalegre de Barcelona, la Sesión de Clausura del Proceso Informativo para la Beatificación y Canonización de la Sierva de Dios Montserrat Grases. Preside igualmente Mons. Gregorio Modrego y Casaus siendo Arzobispo dim. de Barcelona. Inmediatamente se envía el Trasunto a la Congregación para las Causas de los Santos.
1974 22 de febrero. La Congregación para las Causas de los Santos da el Decreto sobre los escritos.
1992 15 de mayo. La Congregación para las Causas de los Santos da el Decreto de Validez del Proceso.
FUENTES
Entre las fuentes que he consultado para la elaboración de esta biografía -la práctica totalidad de las existentes sobre la Sierva de Dios-, cobran especial relevancia los escritos de los que la conocieron, especialmente los fechados en los años 59-62. Muchas de estas personas testificaron en el Proceso Informativo para su Causa de Beatificación y Canonización.
Al cabo de más de treinta años, me he entrevistado personalmente con muchos de esos testigos. Esto me ha permitido ir engarzando, a lo largo del texto, sus impresiones contemporáneas junto con sus valoraciones actuales, lo que da al texto, junto con la inmediatez, una enriquecedora perspectiva histórica.
Fuentes:
1. Fuentes orales: entrevistas personales, registradas en cinta magnetofónica, realizadas por el autor, entre los años 1989 y 1993, a numerosos testigos de la vida de Montserrat Grases en Madrid, Barcelona, Pamplona y Roma.
2. Fuentes audio-visuales: documentos filmados por Manuel Grases, en los que se recogen numerosos sucesos de carácter familiar de la Sierva de Dios. Recorren un amplio arco de su vida, desde la niñez a la adolescencia. Y testimonios recogidos en el programa de TVE Pueblo de Dios, emitido el 28-VI-1987.
3. Fuentes manuscritas e impresas:
a)Proceso Ordinario para la Causa de Beatificación y Canonización de la Sierva de Dios Montserrat Grases García (clausurado en Barcelona el 26-III-1968).
b)Cartas y notas personales de Montse Grases, que se conservan en el archivo de la Vicepostulación del Opus Dei en España.
c)Documentos eclesiásticos: Partidas de Bautismo y Confirmación, que se conservan en los Archivos de la Parroquia de Nuestra Señora del Pilar de Barcelona y de Santa María de Seva, respectivamente; Certificados de la Admisión al Opus Dei, Oblación y Fidelidad; Partida de defunción parroquial; Recordatorios y notas necrológicas.
d)Documentos civiles: Partidas de Nacimiento; Pasaporte; Partida de defunción, del Registro Civil de Barcelona.
e)Documentos del Archivo particular de la familia Grases: como el estudio genealógico de la familia Grases; diversos recordatorios: Primera Comunión, Hija de María; Manuscritos inéditos de Manolita García, sobre su hija Montse, escritos entre 1966 y 1974; y otros documentos de interés familiar.
f)Documentación académica: Libretas de Calificación escolar del Colegio del Niño Jesús; Libretas de Calificación escolar del Colegio del Niño Jesús (Damas Negras), años 1952-1956; Convalidación de algunas asignaturas del Bachillerato y lista de Asignaturas de la Carrera Mercantil; Papeletas-recibo de pago de derechos de exámenes de Solfeo y Piano en la Academia Guiteras; Libro de Calificación Escolar; Boletín de calificaciones y papeletas de diversas asignaturas de la Escuela Profesional para la Mujer.
g)Informes médicos: Fichas médicas del Colegio Jesús-María, años 1948-51; Cartillas del servicio médico escolar del Colegio del Niño Jesús (Damas Negras), años 1951-56; del Dr. Jerónimo de Moragas; del Dr. Escayola Canals; del Gabinete Radiológico de los Dres. Vilaseca Sabater y Parés Vilahur.
h)Diarios: de Llar, de Villa Sacchetti (Colegio Romano de Santa María, Imprenta y Administración).
i)Correspondencia de diversas personas con Montse Grases.
j)Correspondencia sobre Montse Grases: de Manolita García con el Beato Josemaría; de Emilia Vila con diversas personas.
k)Hojas Informativas sobre la Sierva de Dios Montserrat Grases, en diversos idiomas.
l)Artículos en periódicos y revistas: Diario de Barcelona, Gaceta Ilustrada, Mundo Cristiano, El Noticiero, Nuevo Diario, Olot Misión, Ondas, Senda, Sint Unum, Solidaridad Nacional, Palabra, The Catholic Transcript, The Inmaculate, The Register, La Vanguardia Española, Vida Católica, etc.
m)Folletos: Montse Grases, de Mercedes Eguíbar.
n)Otras fuentes: destacan en este amplio apartado, los Artículos del Postulador de la Causa de Beatificación y Canonización del Siervo de Dios, Josemaría Escrivá de Balaguer, Sacerdote, Fundador del Opus Dei, Roma 1979; Posiciones y Artículos del Proceso informativo de la Causa de Beatificación y Canonización de Isidoro Zorzano, Madrid 1948.
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