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Vida de un cristiano del Opus Dei

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Libertad y política en el Opus Dei

Cada vez me doy más cuenta de lo difícil que es ser libre. No es dejarse llevar por lo espontáneo -cosa que muchas veces no coincide con nuestros intereses vitales-; tampoco es hacer lo que hacen los demás siguiendo los dictados de la moda o de las ideologías, ni alcanzar cosas que están por encima de la naturaleza. Requiere poner en juego las potencias más nobles de la persona: pararse a pensar qué datos tiene uno sobre la realidad, valorar qué es lo que quiere hacer, qué es lo que más le conviene, qué beneficia a la gente que le rodea.

Reflexiono sobre esto a cuenta precisamente de la jornada de reflexión. Decía San Josemaría que al águila le pesan las alas pero que sin ellas no podría volar. La gente del Opus Dei de España también analiza hoy su intención de voto. Algunos lo tendrán muy claro, otros no tanto. Cada uno tiene su opinión, sus ideas y el peso de su tradición. Nadie nos mete la papeleta en el sobre, lo cierra y lo echa en la urna por nosotros.

Ninguna autoridad de la Obra nos pregunta en estos días, ni antes ni después, a quién votamos. Hay a quien esto le sorprende y aun les escandaliza -incluso a algunos cristianos. No entienden que ser libre entraña un riesgo que uno tiene que correr en conciencia: el de equivocarse.

Las personas del Opus Dei no tenemos más límite en nuestra libertad política que la de cualquier discípulo de Jesucristo: la frontera con doctrinas que se oponen frontalmente a los principios humanos y cristianos. Entre el blanco y el negro hay un espectro de grises legítimos, aunque menos amplio y variado de lo que a mí me gustaría.

El Fundador de la Obra quiso que quedara muy claro que el fin del Opus Dei es únicamente sobrenatural:

"El Opus Dei no interviene para nada en política; es absolutamente ajeno a cualquier tendencia, grupo o régimen político, económico, cultural o ideológico. Sus fines -repito- son exclusivamente espirituales y apostólicos. De sus miembros exige sólo que vivan en cristiano, que se esfuercen por ajustar sus vidas al ideal del Evangelio. No se inmiscuye, pues, de ningún modo en las cuestiones temporales".

"Si alguno no entiende esto se deberá quizá a que no entiende la libertad personal o a que no acierta a distinguir entre los fines exclusivamente espirituales para los que se asocian los miembros de la Obra y el amplísimo campo de las actividades humanas -la economía, la política, la cultura, el arte, la filosofía, etc.- en las que los miembros del Opus Dei gozan de plena libertad y trabajan bajo su propia responsabilidad". (Conversaciones, págs. 73-74).

"No he preguntado ni preguntaré jamás a ningún miembro de la Obra de qué partido es o qué doctrina política sostiene, porque me parecería un atentado a su legítima libertad. Y lo mismo hacen los directores del Opus Dei en todo el mundo". (Conversaciones, pág. 104).