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Año nuevo, lucha nueva

By Administración / Posted on 13 January 2016


Al terminar el año 1971, San Josemaría Escrivá hablaba sobre la falsedad que escondía el conocido refrán que se invoca con en estas fechas: “Año nuevo, vida nueva”, porque en un día de calendario, incluso en un año, no se cambia una vida. Era más realista y esperanzador decir: “Año nuevo, lucha nueva”. “El tiempo es un tesoro que se va, que se escapa, que discurre por nuestras manos como el agua por las peñas altas. Ayer pasó, y el hoy está pasando. Mañana será pronto otro ayer. La duración de una vida es muy corta. Pero, ¡cuánto puede realizarse en este pequeño espacio, por amor de Dios!”.

Este año que corre está marcado por el Jubileo de la Misericordia convocado por el Papa Francisco. Un tiempo para dejarnos mirar por Dios , experimentar su amor y su perdón y tratar nosotros a los demás con más cariño, paciencia y compasión. Una buena guía para hacerlo son las obras de misericordia, que ofrecen un amplio “catálogo de propósitos” para el año que comienza.

Uno de ellos puede ser “ayudar más a quien lo necesita”. Pero a veces podemos pensar en hazañas épicas e irrealizables, cuando probablemente Dios nos pide que nos ciñamos a la realidad más cercana: olvidarnos un poco de nosotros mismos, tener a Dios y a los demás más alto en la jerarquía de valores, empezando por los más cercanos, pensar en la dimensión social que tienen nuestra actividad profesional, nuestros gustos y aficiones, etc.

Como Dominique, médico francés que dedica parte de su tiempo a la atención sanitaria de refugiados, o como André, joven de Ribeirão Preto, a 350 kilómetros de São Paulo (Brasil), amante de la bicicleta, a quien se le ocurrió poner en marcha en su ciudad una iniciativa de bicis con dos sillines para ayudar a quienen dificultades de vista a practicar este deporte.

 

 

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