Vida de un cristiano del Opus Dei

lo raro de no ser raro

You are here:

De interés

Facebook

opus dei faceboook
Estamos en facebook: grupo de Opus Dei

Subscríbete a la Web

Enter your email address:

Delivered by FeedBurner

Opus Dei: Ponte al día sobre el Opus dei

opus_dei_prelado_papa

Poner a Dios cercano

Artículo escrito por Mons. Javier Echevarría, prelado del Opus Dei, con motivo del quinto aniversario de la elección de Benedicto XVI

20 de abril de 2010
Javier Echevarría, Prelado del Opus Dei // ABC

Se cumplen ahora cinco años de la elección del Cardenal Joseph Ratzinger como sucesor de San Pedro al frente de la Iglesia Católica. El 2 de abril de 2005 había fallecido Juan Pablo II. Las televisiones efectuaron un despliegue informativo sin precedentes. Y en medio de aquel clima de conmoción y de cariño hacia el Pontífice difunto, que aleteaba todavía por las calles de Roma, el 19 de abril de 2005 vimos por vez primera la figura amable del nuevo Papa en el balcón central de la Basílica de San Pedro.

Entre los motivos de reconocimiento a Benedicto XVI, quisiera resaltar su acción constante por dar a conocer al Dios cercano. Esta expresión -tomada del título de un libro del Cardenal Ratzinger sobre la Eucaristía- es también un modo afectuoso de hablar del Creador, que la fe nos muestra amoroso y próximo, interesado por la suerte de sus criaturas, como afirmaba un santo de nuestros días. En efecto, San Josemaría recordaba con frecuencia que, en medio del ajetreo cotidiano, a veces «vivimos como si el Señor estuviera allá lejos, donde brillan las estrellas, y no consideramos que también está siempre a nuestro lado. Y está como un Padre amoroso -a cada uno de nosotros nos quiere más que todas las madres del mundo pueden querer a sus hijos-, ayudándonos, inspirándonos, bendiciendo... y perdonando» (Camino, 267).

undefined

More info
 

Carta de los universitarios al Papa

de www.opusdei.es

Los universitarios que participan en el UNIV han escrito una carta a Benedicto XVI para transmitirle lo que cada uno, durante estos días en Roma, querría contar al Papa.

Santo Padre,

Somos universitarios de 30 países del mundo. Provenimos de culturas diversas, no todas cristianas o católicas, pero queremos escribir al Papa para manifestar la gratitud que nos une.

     Gracias, Santo Padre, por estos cinco años de Pontificado; por su ejemplo de servicio, y por su ejemplo en la búsqueda de la verdad. Gracias por sus encuentros con los jóvenes: lo decimos en nombre de los millones de personas que han podido escuchar la palabra del Papa en Colonia, Cracovia, en São Paulo, en Loreto, en Nueva York, en Sydney, en París, en Yaoundé, en Luanda, en Praga... Gracias por su servicio infatigable y por el ejemplo de apertura al diálogo que nos ofrece constantemente, para buscar la verdad de las cosas.

     Gracias por haber establecido este Año Sacerdotal para la Iglesia y para el mundo. Vemos cómo muchos toman ocasión de hechos dolorosos para la Iglesia y para el Papa y siembran dudas y sospechas. A estos sembradores de desconfianza queremos decir con claridad que no aceptamos su ideología. Les respetamos, pero exigimos de ellos también el respeto por nuestra fe y el reconocimiento del derecho que tenemos de vivir como cristianos en una sociedad plural.

     Cada uno de nosotros, también quien no tiene el don de la fe, conoce directamente innumerables sacerdotes, capellanes universitarios, párrocos, directores espirituales y confesores. Les conocemos personalmente, no por los periódicos, y estamos agradecidos por su presencia disponible, eficaz, sacrificada, abierta a todos. A todos ellos, y al Papa en primer lugar, queremos decir: ¡Gracias!

     Gracias, Santidad, por el valor con que invita a todos los fieles de la Iglesia a seguir a Cristo con una entrega total, sin dejarse “intimidar por las falsas apariencias de las opiniones dominantes.” Y gracias, también, a Dios, que ha entregado a su grey un Pastor que desde el primer momento ha dicho que la Iglesia hoy es joven y está viva.

     También en nombre de todos nuestros amigos y conocidos queremos decirle que estamos con Usted, Santo Padre, mediante nuestra oración, nuestro afecto y nuestro trabajo cotidiano. Le pedimos la bendición para nuestro estudio, para nuestras familias, para el empeño de cada uno de nosotros en la amistad con Dios y con los demás, en la universidad, en el voluntariado, en el deporte y en la diversión.

     ¡Gracias y muchísimas felicidades por estos primeros cinco años como Vicario de Cristo!

Robert Weber (Austria)
Presidente del Congreso UNIV 2010

 

Durante el Forum UNIV, universitarios de todo el mundo celebraron dos tertulias con Mons. Javier Echevarría. Publicamos dos fragmentos en los que habla sobre amor al Papa y generosidad con Dios.

Dim lights Embed Embed this video on your site

   

La Resurrección

Al atardecer de aquel día, el siguiente al sábado, estando cerradas las puertas del lugar donde se habían reunido los discípulos por miedo a los judíos, vino Jesús, se presentó en medio de ellos y les dijo: La paz sea con vosotros. Y dicho esto les mostró las manos y el costado. Al ver al Señor se alegraron los discípulos.
Les dijo de nuevo: La paz sea con vosotros. Como el Padre me envió así os envío yo. Dicho esto sopló sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les son perdonados; a quienes se los retengáis, les son retenidos (Jn 20,19-23).


Cristo vive. Esta es la gran verdad que llena de contenido nuestra fe. Jesús, que murió en la cruz, ha resucitado, ha triunfado de la muerte, del poder de las tinieblas, del dolor y de la angustia. No temáis, con esta invocación saludó un ángel a las mujeres que iban al sepulcro; no temáis. Vosotras venís a buscar a Jesús Nazareno, que fue crucificado: ya resucitó, no está aquí (Mc 16,6). Haec est dies quam fecit Dominus, exsultemus et laetemur in ea; éste es el día que hizo el Señor, regocijémonos(Sal 117,24).

El tiempo pascual es tiempo de alegría, de una alegría que no se limita a esa época del año litúrgico, sino que se asienta en todo momento en el corazón del cristiano. Porque Cristo vive: Cristo no es una figura que pasó, que existió en un tiempo y que se fue, dejándonos un recuerdo y un ejemplo maravillosos.

No: Cristo vive. Jesús es el Emmanuel: Dios con nosotros. Su Resurrección nos revela que Dios no abandona a los suyos. ¿Puede la mujer olvidarse del fruto de su vientre, no compadecerse del hijo de sus entrañas? Pues aunque ella se olvidare, yo no me olvidaré de ti (Is 49,14-15), había prometido. Y ha cumplido su promesa. Dios sigue teniendo sus delicias entre los hijos de los hombres (Cfr. Prov 8,31).

Cristo vive en su Iglesia. "Os digo la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si yo no me voy, el Consolador no vendrá a vosotros, pero si me voy, os lo enviaré” (Jn 16,7). Esos eran los designios de Dios: Jesús, muriendo en la Cruz, nos daba el Espíritu de Verdad y de Vida. Cristo permanece en su Iglesia: en sus sacramentos, en su liturgia, en su predicación, en toda su actividad.

De modo especial Cristo sigue presente entre nosotros, en esa entrega diaria de la Sagrada Eucaristía. Por eso la Misa es centro y raíz de la vida cristiana. En toda Misa está siempre el Cristo Total, Cabeza y Cuerpo. Per Ipsum, et cum Ipso et in Ipso. Porque Cristo es el Camino, el Mediador: en El, lo encontramos todo; fuera de El, nuestra vida queda vacía. En Jesucristo, e instruidos por El, nos atrevemos a decir –audemus dicere– Pater noster, Padre nuestro. Nos atrevemos a llamar Padre al Señor de los cielos y de la tierra.

La presencia de Jesús vivo en la Hostia Santa es la garantía, la raíz y la consumación de su presencia en el mundo.

Cristo vive en el cristiano. La fe nos dice que el hombre, en estado de gracia, está endiosado. Somos hombres y mujeres, no ángeles. Seres de carne y hueso, con corazón y con pasiones, con tristezas y con alegrías. Pero la divinización redunda en todo el hombre como un anticipo de la resurrección gloriosa. Cristo ha resucitado de entre los muertos y ha venido a ser como las primicias de los difuntos: porque así como por un hombre vino la muerte, por un hombre debe venir la resurrección de los muertos. Que así como en Adán mueren todos, así en Cristo todos serán vivificados (1 Co 15,20-22).

La vida de Cristo es vida nuestra, según lo que prometiera a sus Apóstoles, el día de la Ultima Cena: Cualquiera que me ama, observará mis mandamientos, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos mansión dentro de él (Jn 14,23). El cristiano debe –por tanto– vivir según la vida de Cristo, haciendo suyos los sentimientos de Cristo, de manera que pueda exclamar con San Pablo, non vivo ego, vivit vero in me Christus (Ga 2,20), no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí.
Es Cristo que pasa, 102-103

   
torreciudad

San Josemaría habla de San José

Tal día como hoy de 1963, San Josemaría dijo:

“San José es realmente Padre y Señor, que protege y acompaña en su camino terreno a quienes le veneran, como protegió y acompañó a Jesús mientras crecía y se hacía hombre. Tratándole se descubre que el Santo Patriarca es, además, Maestro de vida interior: porque nos enseña a conocer a Jesús, a convivir con El, a sabernos parte de la familia de Dios. San José nos da esas lecciones siendo, como fue, un hombre corriente, un padre de familia, un trabajador que se ganaba la vida con el esfuerzo de sus manos ”.

Lee la homilía En el taller de José.

 


Dim lights Embed Embed this video on your site

   
preladoenars

El Prelado peregrina a Ars

Con motivo del año sacerdotal, monseñor Javier Echevarría ha peregrinado a Ars, localidad en la que vivió San Juan Maria Vianney, patrono de los sacerdotes.

Con Mons. de Rochebrune, vicario del Opus Dei en Francia.

Con ocasión del 150 aniversario del fallecimiento de san Juan María Vianney, el cura de Ars, Benedicto XVI proclamó un Año Sacerdotal, que finalizará el próximo 19 de junio, y que se celebra bajo el lema "Fidelidad de Cristo, fidelidad del sacerdote".

En continuidad con las cinco peregrinaciones que realizó con San Josemaría y don Álvaro del Portillo, el Prelado del Opus Dei ha acudido a Ars los pasados días 5 y 6 de marzo para rezar ante la tumba del patrono de los sacerdotes.

Nada más llegar a Ars, el viernes 5 a primera hora de la tarde, Mons. Echevarría rezó pausadamente ante la tumba del santo Vianney, acompañado por Mons. Fernando Ocariz, Vicario general del Opus Dei, y Mons. Antoine de Rochebrune, vicario del Opus Dei en Francia.

 
Ante la tumba del Santo Cura de Ars.
El Prelado encendió tres velas votivas en la capilla, encomendando al santo las intenciones de la Iglesia y de las personas del Opus Dei. A continuación, viajó a Lyon donde visitó al Cardenal Philippe Barbarin en la catedral de Saint Jean.

Camino de la residencia universitaria Salvagny, donde se alojó durante su estancia en Lyon, hizo una breve visita a la Iglesia des Cordeliers (San Buenaventura), donde san Josemaría celebró la Misa siempre que pasaba por esta ciudad.
El sábado, antes de volver a Ars, el Prelado mantuvo un encuentro con fieles de la Obra y amigos de Lyon, Grenoble y Clermont-Ferrand. En el encuentro, les ha invitado a imitar el amor a la Eucaristía y a la confesión que tenía el Cura de Ars, devociones que compartía san Josemaría Escrivá.

De hecho, el Fundador de la Obra escogió al cura de Ars para ser uno de los intercesores del Opus Dei, es decir, santos a los que los fieles de la Prelatura encomiendan de modo especial algún aspecto de sus vidas.

Asimismo, les ha animado a ser testigos de Cristo en su entorno, sabiendo aprovechar todas las oportunidades que se les presenten en la vida profesional y en la familia para ayudar a la Iglesia en su misión evangelizadora.

Ya en Ars, rezó durante un tiempo prolongado ante el Santísimo Sacramento, expuesto en la Capilla de la Providencia.

También visitó la casa del Cura de Ars y compartió unos momentos de charla con un grupo de sacerdotes y seminaristas de la diócesis de Colonia (Alemania), que iban acompañados por su vicario general y el rector del seminario.Al regresar de nuevo a Lyon, quiso rezar la Salve en la basílica de Notre Dame de Fourvière. El domingo, antes de concluir su viaje, en el aeropuerto Saint-Exupéry de la ciudad francesa, Mons. Echevarrría dijo: "A pesar de nuestra pequeñez y de las dificultades que podamos encontrar, si somos conscientes de que Dios está junto a nosotros de continuo, seremos capaces de obtener, con Él, numerosos frutos para la Iglesia y para este maravilloso país".

   

Página 1 de 4